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mayo 01, 2011

Beatificado el Santo Padre Juan Pablo II


“Percibíamos el perfume de su santidad”, reconoció durante su homilía el Papa alemán Benedicto XVI , quien elogió “la fuerza de un gigante” que tuvo para “invertir” la tendencia de “la sociedad, la cultura y los sistemas político y económicos” de abandonar el cristianismo. El papa proclamó este domingo “beato” a su predecesor Juan Pablo II (1978-2005) durante una imponente y multitudinaria ceremonia celebrada en la plaza de San Pedro ante decenas de miles de personas provenientes de todo el mundo, que ovacionaron y aplaudieron.

El Papa, que llevaba la casulla y la mitra de Juan Pablo II, pronunció la fórmula en latín a través de la cual elevó a la gloria de los altares a su predecesor, con quien colaboró durante 23 años.

“Concedemos que el venerado Siervo de Dios Juan Pablo II, papa, sea de ahora en adelante llamado beato”, proclamó.

Un largo aplauso y gritos como en el día de los funerales de “Santo subito” (Santo ya) estallaron en la plaza, llena de gente que enarbolaba banderas de numerosas nacionalidades, entre ellas polacas, españolas y brasileñas.

“Percibíamos el perfume de su santidad”

La emoción reinó entre los representantes de 86 delegaciones de países extranjeros y sobre todo en aquellos que lo conocieron de cerca, como el cardenal polaco Stanislao Dziwisz, secretario por más de 40 años de Juan Pablo II.

Una inmensa fotografía de 1995 de un sonriente y saludable Karol Wojtyla, desplegada en el balcón central de la basílica, fue desvelada en el momento de la beatificación.

Durante la ceremonia, que se celebró bajo un sol templado, el Papa usó también el cáliz que Juan Pablo II empleó en los últimos años.

El culto litúrgico del nuevo beato será celebrado el 22 de octubre de cada año, en el aniversario del comienzo del pontificado de Juan Pablo II en 1978.

La beatificación del Papa polaco, quien falleció el 2 de abril de 2005 a los 84 años tras una larga enfermedad, es el paso previo a la canonización y se llevó a cabo en un tiempo récord, “de razonable rapidez”, reconoció Benedicto XVI, al ser inferior a los cinco años habitualmente necesarios para iniciar el proceso.

La policía de Roma calcula que más de un millón de personas llegaron a la capital, la mayoría de ellas para asistir a la beatificación, pero también al tradicional concierto que se celebra en la capital por el día internacional trabajo.

El nuevo beato, entre los papas que más tiempo han ocupado el trono de Pedro, transformó el rostro de la Iglesia en casi 27 años de pontificado.

Calderón, Lobo y Mugabe

En total 22 jefes de Estado y de Gobierno asistieron al evento, entre ellos los presidentes de México, Felipe Calderón, de Honduras, Porfirio Lobo, y el controvertido presidente de Zimbabue, Robert Mugabe.

La presencia de la canciller alemana, Angela Merkel, inicialmente confirmada, fue desmentida poco después por el Vaticano, mientras casi todos los países latinoamericanos enviaron importantes delegaciones para rendir homenaje al pontífice que recorrió la región de punta a punta.

La víspera, una “noche blanca” de oración y preparación fue celebrada por unas 200.000 personas, la mayoría jóvenes, en el Circo Máximo, en el centro de Roma, mientras el 2 de mayo será oficiada una misa de acción de gracias en la Plaza de San Pedro, presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado.

El féretro de Juan Pablo II será expuesto más tarde en la basílica para la veneración de los fieles así como una preciosa reliquia con su sangre.

La sepultura definitiva de los restos de Juan Pablo II se realizará sucesivamente en forma privada en la basílica de San Pedro, en la capilla de San Sebastián, al lado de la capilla en donde se encuentra la célebre estatua La Piedad de Miguel Ángel, en el ala derecha del templo.

La beatificación de uno de los pontífices más populares de la historia reciente, que viajó por todos los rincones del planeta y utilizó todo tipo de medios de comunicación para llevar su mensaje al mundo, convierte su papado en uno de los emblemas de la Iglesia de la era moderna.

El pontífice juvenil, deportivo, accesible, que escalaba montañas, esquiaba y bromeaba, fue inflexible hasta el final sobre temas como el control de la natalidad, el aborto y el divorcio.

La comisión de cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobó en enero pasado el milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo II, para lo cual se escucharon inclusive a los detractores.

Se trata de la curación “inmediata e inexplicable”, en junio de 2005, de la monja francesa Marie Simon-Pierre, quien sufría el mal de Parkinson, la misma enfermedad que afectó al jefe de la Iglesia católica.

Un lugar especial ocupó la monja, de 50 años, enfermera de profesión, quien estaba acompañada por una delegación de religiosas.

El Vaticano tendrá que atribuir otro milagro a Juan Pablo II tras su beatificación antes de declararlo santo.

“Que emoción estar aquí, no me imaginaba poder asistir”, contó la monja colombiana Patricia Fajardo, quien acudió con otros compatriotas.
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abril 30, 2011

Especial de @Empresate sobre el Santo Papa Juan Pablo II y su Beatificación en VIVO


El Arzobispo de Cracovia (Polonia) y secretario personal de Karol Wojtyla por más de 40 años, Cardenal Stanislaw Dziwisz, señaló que para el Papa Juan Pablo II "rezar era como respirar".


En un artículo publicado hoy por L'Osservatore Romano en ocasión de su participación en la multitudinaria vigilia que se celebró en vísperas de su beatificación, el Cardenal afirmó que "rezar para Juan Pablo II era respirar. Cuando hablaba luego de Jesucristo, no hacía otra cosa que contar su experiencia. Siempre hubo entonces correspondencia entre lo que decía y lo que vivía. Era siempre auténtico, incluso y sobre todo en la escucha".
Estar con el Papa, dijo, significaba garantizar sus espacios de silencio, especialmente el que dedicaba a Dios: "Dios y punto. Los dos. Juan Pablo II era una enamorado de Dios. Lo buscaba, nunca se cansó de estar con Él. En Dios sabía sumergirse en todo lugar, en toda condición: incluso cuando estudiaba o estaba en medio de la gente, lo hacía con la máxima naturalidad".
Para el Cardenal, si Juan Pablo II "es proclamado beato, es porque ya era santo envida, lo era también para nosotros que estábamos a su alrededor, yo sabía que era un santo".
"Yo lo sabía desde hace tiempo, desde que estaba en vida e incluso antes de que fuera elegido para el pontificado. Yo lo sabía desde cuando comencé a vivir a su lado. No era un Papa que en lo privado fuese distinto al Papa público. Era siempre él mismo. Siempre como ante Dios".
El Arzobispo se presentó, "con la cabeza gacha y el corazón agradecido", usando una expresión del Pontífice polaco para expreser "el tumulto de sentimientos que están en mi alma al darles mi humilde testimonio en esta ‘noche de fe’ como se le ha llamado".
El Arzobispo reiteró su profunda gratitud por la beatificación del Papa peregrino y recordó el especial amor que le tenía a la Ciudad Eterna a la que bendecía todas las noches desde la ventana de su departamento.
"Su mirada –prosiguió el Cardenal– estaba nutrida por la fe, y la fe era potencia y profundidad de su mirada. En uno de sus últimos días, me acerqué al lecho del Papa, y viéndolo dormido, traté de levantarle con cierta emoción y respeto uno de los párpados: me tocó mucho ver que la mirada era muy vívida. No sólo estaba consciente, sino que estaba perfectamente presente. Era como si él nos velara. Y como si esperase que nosotros y los jóvenes que lo acompañaban desde la Plaza de San Pedro, estuviésemos listos".
Del Papa "brotaba incluso en esa situación algo de su antigua y plácida energía. La energía extraordinaria que había impulsado continuamente ante su mirada, motivándolo a exigirse todo tipo de empresa: ‘¿Y ahora qué debo hacer?’ Era la energía creativa que brotaba de su vida interior".
Finalmente el Cardenal Dziwisz dijo que la disciplina mental de Juan Pablo II "no lo abandonó nunca: hasta el final de todo, hasta la meta. Como un patriarca bíblico nos preparó para el desprendimiento, llevándonos de la mano, concentrado en lo que hacía. Moría como un luchador exhausto pero lúcido: Aquí estoy muerte, me tendrás solo un instante. Voy a mi Casa, con mi Padre y mi Madre, voy allí adonde siempre he querido llegar. Allí donde está la vida verdadera, para siempre, benditos".

Su Vida
Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.

Proceso de Beatificación
  • ROMA, 28 Jun. 05 (ACI).- Esta noche se abrió oficialmente en la Basílica romana de San Juan de Letrán, el proceso de beatificación del Papa Juan Pablo II, con una solemne ceremonia en la que se recordó la vida y legado de “El Grande”.

El Milagro

La religiosa francesa Marie Simon Pierre reveló detalles inéditos del milagro que permitirá la beatificación del Papa Juan Pablo II el próximo 1 de mayo, como el hecho de experimentar un deseo incontenible de rezar solo momentos antes de descubrir que fue curada del mal de Parkinson, enfermedad que padeció Karol Wojtyla.
En una entrevista concedida el 14 de enero a la cadena francesa KTOtv y a la cadena italiana RAI Vaticano, la religiosa relata que "el 2 de junio de 2005 fue el día de mi curación. Ese día por la mañana yo estaba completamente impedida y ya no podía más".
"Pensé en buscar a Sor Marie (superiora de su comunidad) para pedirle mi dimisión, dejar de brindar mi servicio en la maternidad donde trabajaba con muchas personas a mi cargo. Me sentía muy pesada y me dije: es necesario que pare, que deje el servicio. Yo no puedo hacer que esto deje de avanzar, no es posible".
El pedido de la hermana Marie Simon Pierre fue rechazado con amabilidad y a cambio su superiora le propuso pedir la gracia de su curación a Juan Pablo II.
Cuando esto sucedió, "sentimos por un buen momento un gran cambio en su oficina, diría que una gran paz, una paz muy grande y una gran serenidad, me sentía muy apacible, ella también".
En ese momento, le pidió escribir el nombre de Juan Pablo II en un papel. El avance del Parkinson había afectado su brazo izquierdo y sufría de intensos temblores. Su superiora le propuso escribir con la mano derecha. "Le dije que no podía porque mi mano derecha también se ponía a temblar, pero ella insistió: ‘sí puedes, sí puedes’".
Escribió algo ilegible pero pensó que de repente "ocurre un milagro si es que creo".
"Me fui y seguí con mi servicio. Esa noche seguí la jornada como de costumbre con la comida comunitaria, luego un poco más de servicio y después la oración nocturna en la capilla".
Al regresar a su cuarto, la hermana Marie Simon-Pierre se obligó a escribir y se llevó una gran sorpresa al ver que en ese momento sí pudo hacerlo bien.
Pasó una noche tranquila y durmió bien, sin el insomnio habitual que presentaba por el dolor del Parkinson. A las 4:30 de la madrugada del 3 de junio despertó sintiendo que "ya no era la misma. Había una alegría interior y una gran paz; y luego me sorprendí mucho por los gestos de mi cuerpo".
Al mismo tiempo despertó en ella "un gran deseo de rezar. A esa hora no tenía autorización para rezar, pero recé".
Rezó frente al tabernáculo del oratorio de la maternidad "siempre con una alegría muy profunda" meditando además los misterios luminosos del Papa Juan Pablo II.
A las 6:00 a.m. su comunidad asistía a la Eucaristía, así que se dirigió del oratorio a la capilla.
En ese trayecto "me di cuenta de que mi brazo izquierdo ya no se quedaba inmóvil al caminar sino que se balanceaba normalmente. En la Eucaristía tuve la certeza de que estaba curada".


Reseña Histórica de su Pontificado
Los principales acontecimientos de uno de los pontificados más largos de la historia, contados año por año y seguidos desde la Santa Sede.





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En vigilia miles de miles de fieles esperan beatificación del Santo Padre Juan Pablo II


Foto Ampliada
Miles de católicos de todo el mundo se están congregando este sábado en el corazón de Roma, el Circo Máximo, y encendieron velas para la especial "noche blanca" de oración y de testimonios dedicada a la beatificación el domingo de Juan Pablo II

La ciudad es un descontrol. Recibió, en las últimas horas, el equivalente al 40 % de su población estable. No sólo que la capacidad hotelera está colmada sino que los jóvenes pernoctarán en lugares públicos a pesar de la lluvia y del brusco descenso de temperatura. No se puede caminar por sus calles. Estas están atiborradas de peregrinos. Recorren todas las iglesias y se fotografían frente a todas ellas. En el interior de San Pedro o de la Catedral se suceden desde ayer las mismas escenas.

Entre sacerdotes y agentes de cuerpo de élite de civil tratan de que prime el orden y por sobre todo, que la gente no se demore frente a los pórticos y menos aún dentro de las iglesias que exhiben los cuerpos de los tres papas visibles. San Pedro alberga 148 papas muertos, pero la feligresía católica sobre puede venerar a quienes fueron embalsamados. Ellos son Juan XXII, el Papa Bueno, Inocencio XI y San Pío X. Se sabe que Juan Pablo II se había opuesto a convertirse en el cuarto Pontífice en ser expuesto a los fieles.
Es por eso que su féretro se encontraba tras un grueso y alto manto rojo que impedía a los católicos contemplarlo. El Vaticano no dio a conocer esta acción por lo que cientos de miles de fieles desfilaron por San Pedro sin saber que allí estaba el cadáver del Papa más carismático de que se tenga memoria en la historia moderna.
Para el domingo de la Beatificación fuentes eclesiásticas estiman que en las afueras del Vaticano habrá más de un millón de devotos. De esta manera se superá el récord dalcanzado en el jubileo. La prensa seguirá la ceremonia desde una construcción de dos plantas construidas para que la TV pueda acceder a las mejores imágenes de este suceso que no sólo seguirá Roma, sino el mundo entero.
Estar a unas diez cuadras de distancia del altar será tener una ubicación de privilegio lo que da una idea de la cantidad de personas que habrá en la Plaza y sus alrededores. Entre vallas y efectivos de seguridad los peregrinos podrán moverse lentamente. Los baños químicos están instalados en los laterales y se espera que una botella de agua mineral triplique su valor por la necesidad de las miles de personas que permanecerán un mínimo de ocho horas de pie de hidratarse.
En primera línea presenciarán la Beatificación de Juan Pablo II los cardenales de la Iglesia Católica y aquellos de otros credos que concurran. Una segunda estará integrada por Jefes de Estado y monarcas europeos. Luego miembros de órdenes religiosas y tras las vallas, los cientos de miles de peregrinos que desafían la muy baja temperatura. 
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