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julio 10, 2011

Leocenis habla claro: Señor Chávez: ¿Y por qué no declara la amnistía?

Desde el día que emergió a la luz pública, Hugo Chávez ha sido un personaje difícil de entender y descifrar. Chávez es un ser sin escrúpulos, capaz de hacer un acuerdo en la esquina y romperlo en la siguiente, de mentir, de jugar con la gente y sus sentimientos. Las ideas que animan su discurso han sido y siguen siendo arcanas en el sentido clásico latino de lo que es arcano: algo misterioso y secreto, con las inteligencia de sus raciocinios oculta. por una retórica histriónica y espumosa, repleta de ambigüedades. o naderías que –casual o deliberadamente- desvían la atención de su verdadero objetivo, el cual podría revelarse como contradictorio con lo que se invoca como sus ideas o valores aparentes. Nada ha cambiado, ni aún una vez que regresó lleno de inciensos de los brujos cubanos y operado por sus médicos.

TODO.
Todo lo que Hugo Chávez está haciendo y deshaciendo, sigue un plan preconcebido con un objetivo definido y unos medios para alcanzarlo. En Venezuela en los últimos años el señor Presidente no ha movido un dedo sin que la Habana se lo recomiende, por ejemplo, fue Fidel quien durante el Golpe de Estado de 2002 le recomendó dar marcha atrás al hecho de haber despedido la nomina mayor de Pdvsa(Gerencia). La enfermedad de Chávez. se hace pública por ordenes de la Habana, en un momento donde ha habido escándalos de torturas en la policía científica en manos del gobierno, una crisis carcelaria que dejó más de 30 muertos y decenas de desaparecidos, sumado a un escándalo de corrupción del ministro de Interior y Justicia, Tarek Alisami, acusado de manejar a través de su hermano millonarias cuentas en dólares en Suiza, producto de la corrupción, sumado a las pugnas internas en el oficialismo. Ojo. No digo que Chávez no está enfermo, sino que desde el anuncio hasta sus consecuencias todo ha sido medido milimétricamente desde la Habana.

Chávez.

Chávez sabe que no tiene la oposición de 2002, aventurera y desesperada. La oposición está articulada, y cohesionada en una alianza de partidos de centro izquierda y de derecha llamada la Mesa de la Unidad. Y creo, que cualquiera en el gobierno creía que la oposición llamaría al caos ante el anuncio del Jefe de Estado, y no ha sido así. La oposición sabe que puede ganar las elecciones de 2012, por primera vez va un proceso de elecciones internas, donde el pueblo decidirá quien enfrentará a Chávez. De manera que veo a la oposición por primera vez, no bailando la música que Chávez le pone, sino escogiendo la propia.
Sería bueno que el Presidente de la República, diera muestras de honor, y declarara la inmediata liberación de todos quienes padecen enfermedades en las cárceles, o cuya prisión es política , desde la humillada juez Afiuni, que no tiene por qué pagar el odio del Presidente hacia uno de los viejos aliados del régimen Eligio Cedeño, devenido ahora en perseguido político por la brutalidad con que se manejó ese caso, hasta Lázaro Forero, Ivan Simonovis, Raúl Isaias Baduel, Peña Esclusa, el Comisario Mazuco, entre otros que padecen cárcel política y son prisioneros del Presidente de la República. Pero ya sabemos quién es el Presidente.


El presidente no entiende el valor del honor en la batalla política, es decir, de tener adversarios políticos, no enemigos a los que se quiere matar literalmente. Los demócratas sí conocen ese valor, no un dictador. Esos valores fueron los que llevaron a colegas periodistas y a muchos más a hablar y escribir para defender los derechos humanos de Chávez y quienes le acompañaron en la aventura del 4 de Febrero, que aquellos militares ni conocían ni reconocían. La temeraria ignorancia. de Chávez se puso de manifiesto, una vez más, hace tres días cuando repitió como un loro el atroz grito 'No volverán", sin saber que no hay que volver porque ya andan por ahí, pues la oposición ha venido superando en votos al gobierno. Una cosa es estar enfermo y otra ser gafo, Presidente.

Sabemos.

Pero sabemos que el Presidente es un mago del ardid, el engaño y la manipulación. Así como el Bicentenario lo convirtió en su propia resurrección echa mano de cualquier cosa porque no tiene escrúpulos. Bueno, el Presidente ha tenido el tupe de llenarle de mierda la cabeza a sus seguidores hablándoles de que Colon nos invadió. El 12 de octubre de 1492 Venezuela no existía.


El disparate mayúsculo de Chávez al decir "nos invadieron" pasa por alto que los indios que estaban en estas tierras no eran venezolanos, ni sabían lo que era una rueda. Pero, a tres siglos y nueve generaciones del descubrimiento del Nuevo Mundo, ya se había formado aquí un grupo humano con una cierta identidad nacional, que entre el colapso institucional de 1808, y el fin de la guerra de Independencia, en 1823, podían llamarse a sí mismos

"venezolanos". A partir de allí, las historias nacionales de los estados hispánicos de América incurrieron en la grave distorsión de describir como sus "nacionales" a los aborígenes que allí vivían para 1492, en una pirueta de sofismas que constituye el entramado de disparates que Hugo Chávez tiene en la cabeza.
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julio 03, 2011

Leocenis habla claro: El peligro de la revolución

Con el reciente anuncio sobre la salud del Presidente, creo que llegó la hora de escribirles a los revolucionarios sin falsas poses. No le escribo al Presidente ni a sus ministros o los bufones de turno que en cada comedia abundan, lo hago de manera franca a los revolucionarios; no busco la vía encubierta de los conspiradores sino por esta tribuna, públicamente.

Esta revolución nunca lo fue, nunca lo ha sido y ya no tiene tiempo de serlo. Esta ha sido sólo la forma en que un grupo de tenienticos, barraganas y viciosos han hecho fortunas y no pueden explicar cómo las hicieron, habida cuenta que sus oficios eran modestos y sus virtudes como empresarios cuestionables para presentarse hoy como los potentados que nunca fueron. La revolución no tiene jóvenes, ni campesinos, ni estudiantes, ni obreros, todos ellos hoy marchan contra el gobierno del Presidente Chávez, le adversan decididamente y luchan para acabarlo, y extirparlo como se hace con una plaga maligna.


La revolución es el pasado. Los jóvenes han irrumpido porque no tienen respeto ni creen en Chávez, ni en Elías Jaua, ni en Giordani o en Cilia Flores; todos ellos, a la luz de las generaciones de hoy, huelen a nafta catalítica, a tumba medieval y a retraso. A la juventud, el Estado y las instituciones como la Controlaría, la Defensoría, el Ministerio Público, les merecen indiferencia o desprecio. No son los jóvenes alzados hoy en los partidos o las ONG "instrumentos de la CIA", o del "imperio yanqui", no, no es así. Son una fuerza que se niega a que su vida la decida un falso Mesías.


REVOLUCIÓN
Resulta que ninguna revolución del mundo tiene éxito puesta sobre la figura de un hombre al cual se le dan poderes extraordinarios que no tiene, como no puede tener ningún mortal, y a los últimos acontecimientos me remito. La revolución rusa acabó con las obras de la Iglesia Ortodoxa en Rusia porque decían que aquello era idolatría, que postraba al pueblo, pero a la muerte de Lenin lo embalsamaron como si de San Judas se tratara e iban ahí los comunistas a rendirle reverencia. Sobre la figura de un hombre con la mezcolanza ideológica del señor Presidente de la República se puso el destino del cambio en Venezuela, con ello se justificó la subordinación de los derechos individuales reales a un derecho colectivo abstracto que tiene un solo intérprete que se abroga su representación: Hugo Chávez.
El ropaje preferido del comandante en jefe Hugo Chávez es el del camuflaje, en cuyas artes se ha revelado un maestro digno del estudio de las artes aplicadas de Maquiavelo, por eso no falta quien dude de que esté enfermo realmente y que sea un ardid más.

Además de las orgías en La Orchila, protagonizadas por miembros del alto gobierno; el hambre, la miseria y el desempleo, la revolución no puede mostrarnos sino la desviación y destrucción de las funciones y responsabilidades defensivas de la Fuerza Armada Nacional y su conversión en el brazo armado de quien ha sido ungido como el supremo intérprete de las necesidades de seguridad y defensa.


Su última consecuencia es la total inseguridad y la indefensión de los individuos y sus derechos frente al Estado. Por eso el Presidente puede prometerle a Santos que le enviará a un periodista con una página que publica comunicados de las FARC, como si de un saco de papas se tratase, porque efectivamente el Presidente está convencido de que la ley es él. A esto, el jefe del Estado puede sumar, mandarnos mensajes por Twitter, postales de Navidad y videos de diversión desde La Habana, porque él esta convencido de que puede hacer lo que se le venga en gana, y que los ciudadanos debemos asentir cándidamente y obedecerle ciegamente como si fuera un rey. Que yo sepa, los venezolanos no tenemos vocación de súbditos de nadie.


CHÁVEZ
Chávez nunca ha creído en otra revolución que no sea la de sí mismo, es decir, la de satisfacer sus desviaciones megalómanas y su absurda ambición de poder. El Presidente Chávez propuso en su momento, durante la Constituyente que redactó la Constitución del 99, que él podía "convocar la movilización nacional y adoptar las medidas necesarias para la defensa de la República, la integridad de su territorio y su soberanía" sin más requisito o condición que su voluntad. Ni las constituciones gomecistas dijeron que el Presidente tendría la facultad para "declarar los estados de excepción y suspender las garantías" sin que esta declaratoria se sometiera a control de otro poder o se previeran modos de restituir la normalidad.

Para cerrar con broche de oro, el Presidente se atribuía la facultad de celebrar y ratifica tratados "por razones de urgencia", "sin el requisito de la aprobación previa de la Asamblea Nacional". Esto lo propuso Hugo Chávez en 1999. Y se los recuerdo para que sepan quién es el Presidente y lo que él ha instaurado como gobierno. Es un dictador tumultuario, el mismo que ordenó al general Raúl Salazar, cuando era ministro de Defensa, que tomara a plomo el viejo Congresillo, a lo que el General le contestó que lo hiciera él, y cómo buen cobarde tragó grueso y calló.

Hoy por cierto, oran por el Presidente los mismos que él ha perseguido y ultrajado, la vida da vueltas.

He dicho.


Leocenis García
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